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Desde
1966 todas las rapaces diurnas y nocturnas de España
se encuentran protegidas por la ley.

Desgraciadamente,
hasta los años sesenta el hombre vino librando una guerra
implacable contra ellas. Se destruían sus nidos y polladas,
se mataba a los adultos, y por todos los medios se procuraba
su exterminio. El argumento utilizado para justificar la masacre
era que resultaban perjudiciales para los intereses humanos
y, en particular, para la caza. Este argumento es hoy insostenible,
ya que basta examinar los datos de alimentación de las
distintas especies, para comprobar que la actividad de las rapaces
es, en conjunto, indiferente o, quizá positiva para las
especies cinegéticas. No hay que olvidar el saludable
efecto selectivo de estas aves sobre sus presas, eliminando
presas enfermas, débiles, excesos de machos en celo,
etc..
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