Mostoles-Almorox y Picadas

 

 

También existe un ramal  que une la Vía Verde Móstoles-Almorox con el embalse de Picadas y San Juan

 

Lo que está sucediendo en el Suroeste de la Comunidad de Madrid, como en el resto de la Comunidad, es la clara evidencia de que nuestros políticos ya no ponen límites a los intereses especulativos de los promotores urbanísticos y a las delirantes infraestructuras al servicio del coche particular.

·Cuando vemos que las iniciativas ecológicas como la de esta Vía Verde se quedan atascadas año tras año,

·Cuando vemos que, mientras tanto, de un día para otro, se urbanizan entornos protegidos del Guadarrama y del Alberche,

·Cuando, con el pretexto de la seguridad circulatoria, se impone el desafuero del desdoblamiento de la carretera M-501,


Creemos que, este año, nuestra celebración del Día de las Vías Verdes debe significar nuestra adhesión al creciente y enérgico clamor de todos los madrileños contra tan despiadada agresión al patrimonio urbano y natural.

Por ello, os convocamos a todos los ciudadanos y ciudadanas de la capital y de la Comunidad, a unir nuestras voces en un mismo grito:

¡¡ NO A LA DICTADURA DEL CEMENTO Y DEL ASFALTO !!

 

 

RUTA POR LA VÍA VERDE DEL ALBERCHE, TRAMO ALDEA DEL FRESNO - PICADAS - PELAYOS DE LA PRESA - SAN MARTÍN DE VALDEIGLESIAS (20 Km, 5 horas):

El itinerario que se detalla en esta ruta, discurre por parte del antiguo trazado ferroviario que se construyó con la intención de comunicar Madrid con la localidad abulense de Arenas de San Pedro, pero nunca llegó a realizarse.


Cabe destacar a grandes rasgos que esta zona se sitúa en el sistema ibérico donde predominan las rocas de tipo metamórfico y cuenta con una enorme diversidad vegetal con el pino piñonero y la encina como protagonistas. En cuanto a la fauna, apuntar la presencia de especies tan emblemáticas como el águila imperial, con el 10% de la población mundial aquí presente, la cigüeña negra, el topillo de Cabrera y el lince ibérico, pese a quien le pese. El reconocimiento a estos valores llegó en forma de las siguientes figuras de protección: ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y LIC (Lugar de Interés Comunitario) de los Encinares de los ríos Alberche y Cofio.


A continuación relatamos la realización del recorrido por la vía verde del Alberche. La ruta se ha dividido en tres tramos y para completarlos detallamos los puntos de origen y llegada, la distancia y tiempos aproximados, así como alguno de los elementos paisajísticos e histórico-culturales que se pueden encontrar a lo largo de la misma. También se añade una descripción genérica de la fauna y flora que surge a nuestro paso (estos datos, obviamente, son algo aleatorios ya que dependen de la época del año e incluso la hora a la que se haga y, por qué no decirlo, de la suerte, para encontrarnos con alguna de las especies que aquí se citan).

TRAMO 1: M-507- Presa de Picadas (4,5 Km, una hora)
El primer tramo transcurre desde la parada del autobús de la empresa El Gato (parada de la presa de Picadas, en la misma carretera M-507 al poco de pasar Aldea del Fresno y justo antes de llegar al Safari de Madrid) hasta alcanzar la presa de Picadas.


Desde esta parada de autobús iniciaremos la marcha hacia la presa de Picadas. Nuestro camino seguirá siempre una carretera, Carretera Quebrada. Atravesaremos al principio una urbanización, ignorando las calles que van saliendo a derecha e izquierda. Una vez que salimos de la urbanización queda a la izquierda el Safari Madrid. El primer desvío, a unos 30' del inicio, lo resolvemos siguiendo a la izquierda hacia la finca “Rincón Los Canchos”. La siguiente intersección se encuentra en un descansillo en la bajada a la presa. Si tomamos la izquierda llegaremos a un mirador desde el que tirar alguna foto para bajar después por unas escaleras, un rincón muy romántico, hasta el mismo dique de la presa de Picadas. Si optamos por seguir de frente iremos directos a la presa.


En la primera parte de este tramo transitaremos entre fincas particulares en las que proliferan los chalets aunque también queda algún viñedo, olivos, encinas y pinos, mientras nos acompañan los sonidos de los verdecillos, trigueros y bastantes tórtolas turcas. En la primera media hora, atravesando la urbanización, se asoman las currucas capirotadas y las incansables golondrinas. Cuando la abandonamos empiezan a verse plantas de la familia de las jaras, abundan más las encinas y aparecen los enebros. En este tramo escucharemos constantemente los cantos de carboneros y herrerillos comunes, además de algún que otro sapo al acercarnos a la presa. Mientras en los bordes del camino apresuran a esconderse las lagartijas ibéricas, un conejo nos observa manteniendo las distancias, se nos cruza alguna mariposa ortiguera y, con mucha probabilidad, contemplamos a los numerosos buitres leonados sobrevolando muy cerca de nosotros.

TRAMO 2: Presa de Picadas-M-501 (7,5 Km, 2 horas)
En este segundo tramo, partimos desde el dique de la presa para bordear el embalse y continuar nuestra marcha por lo que fue el antiguo trazado ferroviario, hasta alcanzar la carretera M-501.

Durante el trayecto, podremos atravesar un túnel hecho en la roca (a unos 40’ de la presa). Cruzado este fascinante túnel, y siguiendo nuestro camino, alcanzaremos un puente (una hora y diez minutos desde el inicio) que nos permitirá cruzar el río Alberche o el embalse de Picadas, que lo mismo da. Ahora, situados en la orilla contraria, seguiremos por el trazado hasta prácticamente la orilla del área de recreo de San Juan, donde enlazaremos con el último tramo hasta la estación de San Martín. Para ello proponemos: al pasar justo la última barrera, que impide el acceso a vehículos, ya en la zona de San Juan, tomar un senderito que parte a nuestra izquierda y atraviesa en su inicio un puente, dejando a la izquierda una depuradora. Se continúa andando unos metros paralelo a la M-501, hasta llegar a un paso de peatones, coincidiendo con una parada de autobús de la empresa Cevesa (Línea 551), que nos servirá, bien para cruzar esta carretera y proseguir andando hacia San Martín de Valdeiglesias, o bien para coger el autobús de vuelta a Madrid.

En el inicio de este tramo, vemos en las paredes rocosas, que nos escoltan a un lado de la vía, los marcados pliegues metamórficos de esta zona. El colorido y la variedad vegetal, nos informa que estamos en un encinar, pero además la presencia del embalse la convierte en una zona bastante húmeda y, así, observamos al borde del camino el ombligo de venus, planta que demanda mucha humedad, arce de Montpellier, sauces y fresnos y, sobre las remansadas aguas, al ánade azulón nadando. Estos árboles, junto con la cornicabra, traen a las orillas una explosión de colores en el otoño así como un contraste de verdes en primavera al sumarse a encinas y pinos piñoneros. Antes de los fuertes calores del verano, la víbora común europea toma el sol al borde del camino y escuchamos de manera insistente a los carboneros comunes, a las incansables ranas, al cuco y a los siempre presentes pinzones vulgares. Estos últimos, al cruzar el río por el puente y adentrarnos ahora en un pinar, pueden dejarse ver junto al trepador azul y, con un poco de suerte, algún escribano montesino. Posteriormente la presencia del pino piñonero merma debido a los terribles incendios forestales de 1980 y 1991, dejando paso a un regenerado natural de jaras, retamas y encinas. Las secuelas son visibles en ambas orillas ya que el fuego cruzó el embalse en las dos ocasiones. Al llegar al final de este tramo, nos encontramos con un cortado rocoso donde es muy probable ver a los buitres leonado e incluso volando entre ellos algún buitre negro.

TRAMO 3 (8,5 Km, 2 horas):
En este tercer y último tramo, recorreremos el trecho que va desde la carretera M-501 hasta la antigua estación de San Martín de Valdeiglesias, pasando por Pelayos de la Presa.


Partimos del paso de peatones de la carretera M-501, junto a la parada de autobús de Cevesa. Cruzamos la carretera y dejamos a la derecha una gasolinera. Continuamos por una carretera local hasta llegar a la colonia de San Antonio. A pocos metros, en una de las primeras curvas, surge a nuestra izquierda un camino de tierra marcado como ruta de gran recorrido (blanco/rojo). Es el GR10, el cual seguiremos en todo este tramo, retomando aquí el trazado ferroviario. Al poco de iniciada la marcha, topamos con el Monasterio de Valdeiglesias, declarado Monumento Histórico Artístico en el año 1984. Los orígenes de este monasterio datan de la época de los Reyes Godos (1150). El emperador Alfonso VII, Rey de Castilla y León, se lo otorgó a los monjes eremitas. Proseguimos andando y llegamos a la antigua estación de Pelayos (a unos 30' del inicio). Sin desviarnos del camino, ignorando los que surgen a izquierda y derecha, continuamos nuestra marcha hasta la antigua estación de San Martín de Valdeiglesias, siempre recto por el camino más ancho, siguiendo el GR10.
Al principio nuestros pasos se adentran en un pinar en el que, a parte de los pinos, podemos encontrarnos con el trepador azul y alguna ardilla. Ya en las cercanías del Monasterio veremos bastantes rabilargos y un pito real que se deja oír de fondo. Al llegar al antiguo apeadero de Pelayos, los majestuosos pinos dejan lugar, tristemente, a los chalets. Al salir de la urbanización, el paisaje será de fincas en las que, a parte de alguna casa dispersa, veremos huertas, olivares y viñedos. Y en aquellas en las que se abandonó el laboreo renacen los primigenios ocupantes: pinos, jaras, lavandas, cornicabras, etc. Nos acompañan mientras los sonidos de los grillos y carboneros. Al acercarnos a San Martín de Valdeiglesias, observaremos al fondo la silueta de la Iglesia de San Martín Obispo, cuya construcción se realizó a petición del propio pueblo en el siglo XVII, a la vez que se nos cruza algún abejorro, que en vuelo se le observa la parte de atrás de un color lila-azulón, o mariposas como la colia común que busca posarse en una retama. También es muy recomendable acercase hasta el Castillo de la Coracera, levantado en el siglo XV.


Ya al adentrarnos en la localidad de San Martín de Valdeiglesias, seguimos por el GR10 que confluye con la Avenida del Ferrocarril, aún acompañados por olivares, huertas y viñedos, y en un ratín alcanzaremos nuestra meta en la antigua estación de San Martín de Valdeiglesias, escoltada por una avenida ajardinada.

Descripción de la ruta: Nacho y Mari de la asociación
Sierra Oeste Desarrollo SOStenible

 

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